Itallo Nolli, hombre de 68 o 69 años (dependiendo del medio que informa), ex miembro del ejército, ex mercenario y “ex” fanático de las armas. Saltó a la luz pública cuando en un procedimiento de rutina de dos funcionarios de la PDI sacó repentinamente, según versiones de la prensa, un arma e irió de muerte a los dos funcionarios, o dicho de otra forma, al funcionario y a la funcionaria (hay que fomentar el enfoque de género).
Dicha situación generó un gigantesco operativo con cerca de 500 funcionarios en la calle, sin ninguna organización, descontrolados y con cero planificación y logística, mientras que este señor ponía en aprietos a una veintena de funcionarios… él, solito.
Si bien tras esto hay dos tragedias humanas, pues dos personas murieron, dejando dramas familiares y emocionales, esta situación demuestra lo débil de nuestras policías, el fácil acceso a armas de fuego y lo desprotegido que estamos quienes no tenemos acceso a cúpulas de poder y protección, por más mínimas que estas sean. No obstante, en vez de generar una opinión integradora y que intente “transmitir seguridad” (ja!) a TODOS quienes quieran escucharlo, el ministro Hinzpeter indica que “asesinar a un policía, aunque suene duro, es más grave que asesinar a un ciudadano común y corriente en el orden de sociedad en que nosotros nos hemos dado”.
WTF!!!... Increíbles declaraciones, no por su forma, sino que por el fondo, pues al fin una autoridad política hace concreta una de nuestras desigualdades más graves, la que separa a quienes tienen trato especial y quienes pertenecemos al perraje, los que pagamos por una mala salud o quienes tienen que hacer una tremenda fila, los que estamos expuestos a que los ratis o los pacos tiren balazos, poniendo en riesgo a civiles, guiados por la furia generada pues dos de ellos fueron asesinados. Estas declaraciones ponen de manifiesto que hay ciudadanos, infraciudadanos y otros que ni siquiera pueden entrar en estas categorías.
WTF!!!... Increíbles declaraciones, no por su forma, sino que por el fondo, pues al fin una autoridad política hace concreta una de nuestras desigualdades más graves, la que separa a quienes tienen trato especial y quienes pertenecemos al perraje, los que pagamos por una mala salud o quienes tienen que hacer una tremenda fila, los que estamos expuestos a que los ratis o los pacos tiren balazos, poniendo en riesgo a civiles, guiados por la furia generada pues dos de ellos fueron asesinados. Estas declaraciones ponen de manifiesto que hay ciudadanos, infraciudadanos y otros que ni siquiera pueden entrar en estas categorías.
No obstante, hay gente que avala y apoya dichas declaraciones. En su columna dominguera (http://blog.latercera.com/blog/pnavia/entry/asesinar_a_un_policía), Patricio Navia (http://twitter.com/#!/patricionavia) realiza una argumentación a favor de dichas declaraciones, en una primera instancia declara:
"...las políticas públicas sistemáticamente discriminan a favor de personas en desventaja, precisamente en busca del objetivo de igualdad. Similar lógica justifica privilegiar la protección de un policía y, por consiguiente, la persecución de alguien que le dispare. Debido a que su trabajo los pone en situación de especial riesgo, la sociedad debe privilegiar perseguir a aquellos que atentan contra la vida de los policías. La persecución a Italo Nolli el pasado miércoles se justifica precisamente porque asesinó a un policía.”
Al parecer el Sr. Navia omite que las “personas en desventaja” no eligen estarlo, tal como lo hace un policía. Hay desventajas que responden a estructura social, a un modelo social-económico-político que genera condiciones objetivas y facilita condiciones subjetivas que crean situaciones de desigualdad. Y peor aún, el Sr. Navia nada dice que son esas mismas desigualdades las que generan, fomentan y alimentan la necesidad de tener “fuerzas de orden”. El punto de quiebre se produce cuando quienes ingresan a una de éstas instituciones lo hacen por elección, no por obligación. Además, ¿podría decir el Sr. Navia algo sobre la efectividad de las políticas públicas que intentan buscar la igualdad”
No contento con ello, el Sr. Navia continúa su argumentación
“Al dispararle a un policía, se atenta también contra las instituciones de nuestra democracia. Cuando desempeñan sus tareas, los bomberos tienen derecho a no respetar los semáforos en rojo y las ambulancias tienen preferencias de tránsito…”
Olvida don Patricio al hacer su comparación, que las ambulancias o los bomberos salvan vidas y no portan armas, mientras que a quienes él defiende están avalados hasta para asesinar. A eso le sumamos el hecho que si asesinan a un paramédico o a un bombero, no saldrán a la calle 500 de sus colegas buscando matar al eventual asesino. Tambien nos vuelve a reforzar que hay gente que pertenece a “instituciones” y que deben tener una protección especial.
En uno de los párrafos más llamativos dice:
“Así como debe ser ejemplarmente castigado cuando abusa de su autoridad, un policía también debe gozar de protección especial en el ejercicio de sus tareas. Para ser 'del débil, el protector', los carabineros deben tener la seguridad de que aquellos que no trepidan en usar sus armas contra ciudadanos comunes tendrán más cuidado de hacerlo contra un policía, porque saben que serán objeto de una persecución incansable y recibirán un mayor castigo. Eso fortalece las instituciones y hace que todos nos sintamos y sepamos más seguros”.
Finalmente, el Sr. Navia termina diciendo que:
“Precisamente, porque los policías son los encargados de velar por nuestra seguridad y porque como sociedad queremos promover el respeto a las instituciones, sus vidas deben ser especialmente protegidas cuando están haciendo su labor…”
Sería bueno que Patricio Navia leyera alguna tesis o investigación acerca del maltrato policial, si policial (esas instituciones que él defiende), en poblaciones marginadas (ojo, no marginales, pues la marginalidad es adquirida y no innata) como El Castillo, La Legua, La Bandera, Villa Francia y un largo etcétera hay grupos de poblaciones que tienen que lidiar dia a dia con la estigmatización social, el hostigamiento policial, las agresiones verbales y físicas de funcionarios de ambas policías y una serie de vulneraciones de derechos (humanos, NNA, mujer, imputados, etc). O peor aún, el Sr. Navia debería consultar como llega armas de alto calibre, y armamento militar a manos civiles.
Se me ocurre que de tanto estar en escritorios el Sr. Navia no alcanza a ver que las diferencias entre quienes usan pistola es nula, ambos bandos están dispuestos a matar personas, solo que se podría indicar que como “el fin justifica los medios”, unos se jactan de usarlas de “buena forma” contra otros que quieren “hacer el mal”… Al final, un grupo de gente con pistola, asesinó a otro con pistola, el resultado, tres personas muertas… Aps, tres personas que hace 30 años atrás, hubieran estado en el mismo bando.
Al parecer el Sr. Navia de tanto deambular de la UDP a la NYU pasa por alto que quienes nos criamos en poblaciones, que quienes OPTAMOS por trabajar en estas mismas poblaciones, vemos como estas “instituciones” abusan de su poder y su “protección especial”, cosa que no pueden hacer las “personas en desventaja” con la política pública (para ser más específico, con cuea pueden hacer uso de ellas).
Saludos

1 comentarios:
Wena Carucho
Toy de acuerdo contigo en que las declaraciones de Hinzpeter y Navia xq deberia ser al revez, o sea, puta si los carabineros, PDI, detectives, etc estan para servir, proteger y dar su vida (en teoria) x los ciudadanos, quiere decir que es ´+ grave un asesinato a un civil que a una autoridad.
Ahora, esa wea no le quita gravedad a que hayan asesinado a los carabineros, xq es gravisimo, pero decir que es + grave que el asesinato a civil es mucho
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